Motoretroguara. El rugido de la nostalgia en el corazón de Huesca
Septiembre 2026
Cuando las motos clásicas descubren la Sierra de Guara a otro ritmo

En Colungo, ese pequeño pueblo de piedra que vigila la entrada a la Sierra de Guara, el milagro sucede cada otoño.
Anualmente, en Huesca, Alto Aragón, medio centenar de motos con más de cuarenta años vuelven a despertar al amanecer. No son piezas de museo, son máquinas vivas, cuidadas con mimo, que aún respiran gasolina, aceite y cariño. Máquinas con décadas de vida a sus espaldas que vuelven a recorrer las carreteras del Somontano para demostrar que viajar en moto puede ser mucho más que desplazarse de un lugar a otro
Más que una concentración motera. Un encuentro de amigos, auténtico, en la Sierra de Guara

La Motoretroguara es una de las iniciativas más singulares que han surgido en los últimos años en la Sierra de Guara. No se trata de una concentración motera multitudinaria al estilo habitual, sino de un encuentro muy cuidado y limitado a motos clásicas y antiguas, organizado por el Club de Vehículos Históricos de Huesca y la Asociación Cultural O Portal d'a Cunarda en Colungo.
El evento que nació en 2022, alcanza este año su V edición. Su nombre viene de "Moto", "Retro" (por lo clásico) y "Guara", en honor al impresionante Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Lo que comenzó como una reunión de amigos se ha consolidado como una cita imprescindible que congrega joyas mecánicas con más de 40 años de antigüedad, fabricadas antes de 1986. La organización limita la participación a unas 50 motos, priorizando la calidad de la experiencia, la convivencia entre aficionados y el disfrute del paisaje del Somontano y la Sierra de Guara.

Es una declaración de amor a las motos clásicas y a la forma de viajar que representan. Un homenaje a la mecánica sencilla, a la carretera sin prisas, a la belleza de lo imperfecto. Un recordatorio de que las motos antiguas no solo se miran: se escuchan, se sienten, se viven
Joyas mecánicas sobre dos ruedas
Al pasear por la plaza de Colungo durante la concentración uno de los mayores atractivos es contemplar de cerca motocicletas que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

Coleccionistas y nostálgicos de Aragón, Cataluña, otras regiones e incluso del sur de Francia se desplazan hasta aquí para hacer rugir los motores de marcas icónicas como Ossa, Bultaco, Montesa, Sanglas, o las incombustibles Vespas y BMW con sidecar
Muchas de ellas han sido restauradas por sus propietarios, que dedican incontables horas a devolverles el aspecto y el funcionamiento originales. Es fácil escuchar conversaciones sobre carburadores, encendidos, restauraciones imposibles o piezas encontradas tras largas búsquedas. Cada moto tiene una historia detrás, y muchas veces esas historias son tan interesantes como las propias máquinas: la moto que restauró un abuelo con su nieto, la que cruzó media Europa en los años 70, la que sobrevivió a mil vidas antes de llegar a Guara

Sus dueños sienten todos la misma emoción: rodar por Guara como se hacía antes, sin prisa, sin ruido, sin pantallas. La ruta: curvas, pueblos silenciosos y un Somontano que abraza
El espíritu: amistad, respeto y disfrute del territorio
El espiritu de Motoretroguara es el de reunir motos de más de cuarenta años en un ambiente de amistad, respeto y disfrute del territorio. No busca ser grande, el objetivo no es batir récords de asistencia, sino ofrecer una experiencia
La filosofía del encuentro se basa en varios principios muy claros: la convivencia, el respeto por el entorno, la ausencia de competición y la puesta en valor del patrimonio cultural y paisajístico del Somontano.

Aquí no hay prisas ni cronómetros. Lo importante es disfrutar del camino.
Su encanto está precisamente en la cercanía, en el ambiente familiar, en la conversación tranquila al sol después de la ruta.
Lo que cuentan quienes participan es que la jornada tiene mucho de encuentro social. El almuerzo en la plaza, la comida popular, los sorteos, los premios a las mejores restauraciones y el trabajo de los voluntarios de Colungo son una parte esencial del evento, carreteras tranquilas, paisajes espectaculares, pueblos con personalidad y visitantes que valoran la experiencia por encima de la velocidad.
Actividades que celebran la mecánica y la memoria
El evento condensa en una jornada de otoño todo lo que un buen motero busca:
Exposición espontánea de motos: En la plaza de Colungo

Desayuno Colectivo: A primera hora, la Plaza Mayor de Colungo se llena del aroma a gasolina, aceite y un copioso almuerzo a base de productos locales para coger fuerzas. Es el momento mágico para compartir trucos de restauración y anécdotas mecánicas.

Rutas espectaculares: No es una simple exposición estática. El alma de la MotoRetroGuara es rodar. Los organizadores preparan rutas por las carreteras secundarias de la Hoya de Huesca y el Somontano. Alrededor de 100 kilómetros de curvas serpenteantes, asfalto exigente y desniveles que ponen a prueba los frenos de tambor de estas viejas leyendas.
Comida de Hermandad: Tras la ruta, a las dos de la tarde, la plaza mayor se viste de mantel. La comida es casera, preparada por voluntarios del pueblo que empiezan a trabajar desde la noche anterior, y eso se nota en cada plato.

Premios: Los premios no buscan competir, sino reconocer historias. Cada año se entregan trofeos como: Moto más antigua, Mejor conservada, Mejor restaurada Piloto venido de más lejos, y Moto con más personalidad (categoría no oficial, pero muy celebrada). Son galardones simbólicos, pero cargados de emoción. Muchos participantes los guardan como un recuerdo de un día especial en Guara.
Foto de familia en la plaza, ya convertida en tradición
Guara merece una estancia más larga. Planifica tu escapada
Participar en Motoretroguara es también una magnífica oportunidad para descubrir algunos de los rincones más atractivos del Somontano y la Sierra de Guara.

Más allá de la propia concentración, merece la pena dedicar unos días a recorrer carreteras panorámicas entre viñedos y olivares, recorrer pueblos con siglos de historia como Alquézar, Colungo, Adahuesca o Buera, acercarse a los miradores de los cañones del Vero, visitar los Abrigos de Arte Rupestre, degustar la gastronomía y los vinos de la zona o disfrutar de la tranquilidad de los paisajes que rodean el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.
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Nuestros Apartamentos Rurales Radicarium, ubicados en Radiquero (a un paso de la villa medieval de Alquézar), se encuentran en una localización estratégica inmejorable para asistir al evento.

Estamos a escasos 15 minutos en coche o moto de Colungo, lo que te permite alojarte en un entorno de paz absoluta, preparar tu ruta sin madrugones estresantes y regresar a descansar tras la jornada de convivencia.

El parking privado con cámaras de seguridad, la tranquilidad del entorno, el jardín, la terraza y los apartamentos amplios, independientes y pensados para el relax permiten disfrutar de estancias cómodas tanto para escapadas cortas como para varios días de ruta. Perfectos tanto si viajas solo con tu moto, en pareja o con tu grupo de ruta.

Motoretroguara no es solo rodar. Es compartir.
Cruzar puentes medievales, bordear embalses de aguas turquesas y rodar bajo la sombra de los mallos es una experiencia que se queda grabada en la retina. Y, por supuesto, ninguna ruta está completa sin las paradas estratégicas para disfrutar de un buen almuerzo rústico y compartir confidencias mecánicas con otros apasionados.

El verdadero encanto de la ruta no está en la velocidad, sino en el paisaje. El entorno del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara ofrece un asfalto serpenteante, carreteras secundarias infinitas y panorámicas que obligan a bajar el ritmo para empaparse de la belleza del Prepirineo.
Quizá por eso Motoretroguara encaja tan bien en la Sierra de Guara, se trata de una actividad que invita a detenerse, observar y descubrir lugares que a menudo pasan desapercibidos cuando se viaja demasiado deprisa.
La combinación de motociclismo, convivencia, cultura y paisaje convierte la experiencia en algo mucho más enriquecedor que una simple salida en moto.

Porque algunas rutas no se recuerdan por la velocidad a la que se recorrieron, sino por los lugares y las personas que nos encontramos en el camino.




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