Gigantes del Alto Aragón, cuando la historia sale a bailar
- T. Delàs
- 17 jul
- 7 min de lectura
Julio 2026
La tradición de las comparsas de gigantes y cabezudos en el Alto Aragón y, de forma muy especial, en la comarca del Somontano, vive una segunda juventud dorada.

Pero este fenómeno festivo no nació de la nada. Para entender de dónde brota esa fascinación aragonesa por los gigantes, primero tenemos que levantar la mirada hacia nuestras montañas.
Antes de que hubiera cartón piedra, antes de que hubiera comparsas, antes incluso de que hubiera pueblos, ya había gigantes en esta tierra.

Eran gigantes de roca y silencio, seres primordiales que la tradición oral situaba en las montañas. Cuenta la leyenda que Gratal y Guara, los dos grandes vigías, no son simples montañas, sino colosos de tiempos remotos que quedaron petrificados en el horizonte
De esos "omes grans" que explicaban el origen de los valles y los dólmenes, la cultura popular dio el salto natural a las figuras festivas. El mito bajó de las cumbres para mezclarse con el pueblo.
De las procesiones barrocas al resurgir del Somontano
Las comparsas en el Alto Aragón tienen raíces profundas. La tradición de los gigantes llegó a los territorios de la Corona de Aragón durante la Baja Edad Media, probablemente influida por celebraciones italianas y flamencas.

Ya en los siglos XV y XVI acompañaban las procesiones del Corpus Christi, como alegoría de los pueblos y razas del mundo conocido o de los vicios dominados por la fe. Con el paso de los siglos perdieron su carga religiosa para convertirse en los reyes de la fiesta pagana y popular.
Los gigantes del Alto Aragón
Aunque cada pueblo tiene personalidad propia, todas las comparsas comparten tres elementos inseparables: los gigantes, los gaiteros o dulzaineros y los porteadores que los hacen bailar.

En los últimos años las comparsas altoaragonesas han vivido un auténtico renacimiento. Encuentros como los celebrados en Graus o Estada reúnen cada primavera a decenas de comparsas y centenares de porteadores y músicos llegados de todo Aragón, convirtiéndose en una gran fiesta del patrimonio popular.
Entre las comparsas más conocidas destacan
Huesca, presencia histórica
Tiene documentada la presencia de "cuatro gigantes de excesiva grandeza" ya en el año 1609, consolidando su comparsa permanente en 1663 para bailar en honor a San Lorenzo. Consta de cuatro gigantes, cinco cabezudos y dos caballicos.

Los dos gigantes masculinos representan a los reyes de Aragón Pedro I y Alfonso I el Batallador. Las gigantas son la Ansotana y la Fragatina. A los cabezudos se les conoce como el Señorito, la Agüeleta, el Agüelo, el Negrito y el Inglés. Realiza, en la actualidad, varias salidas durante las fiestas de San Lorenzo, del 9 al 15 de agosto, y participa en diversos encuentros anual de comparsas. En todos estos actos se acompaña con la música de los Gaiters de Tierra Plana
Barbastro, la gran referencia del Somontano
En el Somontano, el gran faro histórico ha sido siempre Barbastro. Su comparsa es una de las más longevas y queridas del territorio y una de las más destacadas por cantidad de figuras. Está documentada desde el año 1757.

Cuenta con los gigantes Ramon Berenguer IV, Petronila de Aragón e Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, la Reina Germana y la Bruja María, cinco cabezudos de comparsa (Popeye, Drácula, Verrugón, Napoléon y Barbastro, que reproduce el escudo de la ciudad), los dos kilikis, el Dragón Belaín y los 46 cabezudos que se reparten cada jornada.
En cada desfile de la Comparsa se sumen también los seis gigantillos de tres de los barrios de Barbastro (San Hipólito, San Fermín y San José), un Don Quijote que cede un particular y los cuatro gigantes (dos grandes y dos pequeños) de la Peña Ferranca.
Entre sus actos más destacados están las fiestas en honor a la Natividad de Nuestra Señora.
Graus, realeza y leyenda popular
Con la comparsa documentada desde el siglo XVII, cuenta con dos personajes históricos universales, los Reyes Católicos, y dos más localistas, los amantes de la leyenda grausina, Rodrigo y Marica.

A diferencia de otras localidades, en Graus las figuras irrumpen en medio de las procesiones religiosas o de los bailes en la Plaza Mayor. Sus parodias e imitaciones terminan a menudo con el estallido de petardos dentro de sandías, añadiendo un toque de color y sorpresa que salpica al público desprevenido.
Esta tradición es parte indispensable de las Fiestas del Santo Cristo y San Vicente Ferrer que están declaradas de Interés Turístico Nacional,
Monzón, la huella de los templarios
La comparsa de gigantes más destacada está gestionada por la Peña el Carrasquizo.

Fundada en 2006, la agrupación da vida a figuras tan emblemáticas como los reyes templarios Guillem y Susana, acompañados por el pirata, Nava y el jockey Rete.
Realiza pasacalles durante las fiestas locales como San Mateo, el Homenaje a Guillem de Mont-Rodón y en eventos de barrio como la Gigantada de La Carrasca.
Estada, la tradición continua
Mas reciente, de la década de los 2000, la comparsa de Estada cuenta con el Pelau, el Rey Fernando, la reina Germana de Foix y la bruja Marieta.

Celebra cada año un importante Encuentro de Gigantes.
Adahuesca, la comparsa joven que ha crecido como un gigante
Y en este mapa de gigantes con identidad propia, Adahuesca ha escrito recientemente un capítulo precioso. El 9 de abril de 2023, la localidad bendijo y presentó oficialmente a sus dos primeros gigantes, fruto de la ilusión vecinal y el empeño por dotar al pueblo de un nuevo símbolo de orgullo comunitario.
Adahuesca no eligió dos figuras al azar. Sus gigantes Juan II de Aragón e Isabel de Entenza rinden homenaje a dos personajes históricos capitales para entender el pasado de la villa.

Juan II de Aragón
En 1476 Juan II otorgó el conocido Privilegio de la Unión, por el que el término del despoblado de Sevil quedó incorporado definitivamente a Adahuesca.
Gracias a aquel documento quedó configurado el término histórico que, con pequeñas modificaciones posteriores, ha llegado prácticamente hasta nuestros días. Por eso Juan II simboliza el momento en que el municipio consolidó definitivamente su territorio.
Su imponente figura de cartón piedra viste con los ropajes reales y la solemnidad de la Corona, recordando la vinculación directa de la villa con los fueros y los privilegios reales de la época.
Isabel de Entenza
Una figura fascinante que nos conecta con uno de los linajes nobiliarios más poderosos y estratégicos del Aragón medieval. Los Entenza fueron señores de innumerables tierras en el Somontano y la Ribagorza (incluyendo enclaves históricos como el castillo de Sevil, tan ligado a la identidad de Adahuesca). La presencia de Isabel como giganta es un acto de justicia histórica que recupera el peso de la nobleza local y el protagonismo de las mujeres que gestionaron el territorio en tiempos de fronteras y castillos
Morcat

En 2025, la comparsa dio un paso más con la incorporación de una figura inesperada y entrañable, Morcat, el dragón infantil de San Jorge, creado por los niños del pueblo. Su nombre rinde homenaje a Francisco Morcat y Betorz, infanzón de Adahuesca que en 1730 ordenó el archivo histórico y dejó un manuscrito sobre las costumbres locales.
El encuentro de gigantes: una nueva cita para el verano de Adahuesca
El entusiasmo generado por la comparsa llevó a organizar en 2024 el primer Encuentro de Gigantes de Adahuesca, coincidiendo con las tradicionales celebraciones de Santa Ana y la popular Corrida de las Peras. Aquel día, las comparsas de Barbastro, Estada, Fraga y Monzón llenaron las calles de música, color y movimiento, acompañadas por gaiteros y dulzaineros que guiaban el paso de los gigantes entre plazas y callejuelas.

Morcat fue bautizado durante el II Encuentro de Gigantes, que reunió a más de quinientas personas y consolidó la cita como una de las más animadas del Somontano. Aquel día, la plaza de la Iglesia se convirtió en un escenario vibrante donde gigantes, músicos y vecinos compartieron un mismo ritmo.
El encuentro de gigantes comienza con la plantada de gigantes en la Plaza de la Villa. Poco después arranca un animado pasacalles que recorre el casco histórico acompañado por las distintas formaciones musicales. El recorrido incluye una parada en la plaza de las Santas Nunilo y Alodia, donde gigantes y público comparten el baile de la tradicional polca, uno de los momentos más participativos de la jornada. El encuentro concluye con las exhibiciones de cada comparsa y la Jota final del “último toro”, con todas las comparsas

Uno de los momentos más especiales de estos encuentros es la jota final del “último toro”, un cierre ritual que Adahuesca ha convertido en seña de identidad. Cuando el pasacalles termina y los gigantes se reúnen en la plaza, los músicos se colocan en el centro y comienzan a tocar una melodía tradicional, solemne y alegre a la vez. Los gigantes giran despacio, saludan al público y se balancean con un movimiento que parece más humano que festivo. La gente acompaña con palmas, algunos vecinos cantan, y durante unos minutos el pueblo entero respira al mismo compás. La jota recibe su nombre de la antigua costumbre aragonesa de interpretar una pieza final cuando salía el último toro de la jornada, un gesto que marcaba el fin del festejo.
En Adahuesca, esa tradición se ha transformado en un momento de comunión: los gigantes “se despiden”, los músicos reciben el aplauso y la fiesta se cierra con un gesto compartido que pertenece a todos.
El hilo que une la montaña con la plaza
Nuestras comparsas son herederas de una larga tradición aragonesa que mezcla historia, mito y comunidad. Los gigantes ya no son montañas que caminan, como Gratal o Guara, pero siguen cumpliendo la misma función: representar la identidad de un territorio y hacerla visible, alegre y compartida.

En cada encuentro, en cada pasacalles, en cada jota final, el pueblo se hace gigante por un instante, y ese instante basta para que la fiesta perdure.
Y quizá esa sea la mayor enseñanza de estas figuras monumentales: recordar que la historia no solo se conserva en los archivos o en las piedras de un castillo. A veces también desfila por las calles al son de una gaita, entre aplausos, sonrisas y la mirada fascinada de los más pequeños.

La próxima vez que visites el Somontano, recuerda mirar al horizonte para buscar a los gigantes dormidos en la Sierra de Guara... pero no dejes de bajar a las plazas para bailar con los gigantes que el pueblo ha creado para mantener viva su historia. Dos formas distintas, separadas por milenios, de contar la misma tierra.







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