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Bajo la sombra de la toga. El Somontano en tiempos de Roma

Actualizado: 17 abr

Abril 2026

Cuando las legiones romanas desembarcaron en Ampurias en el 218 a.C. pusieron en marcha un proceso de romanización que tardaría generaciones en completarse. El Somontano no fue la excepción.

Paisaje del Somontano

Antes de su llegada, los pueblos íberos controlaban el territorio desde asentamientos en altozanos defensivos tal como se describe en otro post. Iberos en el Somontano. Los señores de los cerros.

Durante las guerras púnicas entre los romanos y cartagineses, los iberos intervinieron en uno u otro bando hasta la definitiva derrota de Cartago.

A partir de ahí los romanos conscientes del gran potencial agrícola de la zona, desarrollaron en el somontano una sociedad análoga a la del resto del Imperio aunque adaptada al mundo rural.

Patricio romano. Freepik

No hubo luchas ni grandes construcciones sino que paulatinamente los somontaneses se integraron en un nuevo tipo de sociedad y costumbres.

El Urbanismo. De los cerros a los valles

El cambio más fundamental fue el modelo de población. Los romanos bajaron a la gente de los cerros a los valles.

La vida se dividía en dos escenarios: la Urbs (ciudad) y la Villa (campo).

Las Urbs. Barbotum y Labitolosa

Aunque el territorio era predominantemente rural, el Somontano contó con al menos dos núcleos urbanos de importancia: Labitolosa y Barbotum.

Labitolosa. El esplendor urbano

Si queremos ver cómo era una ciudad romana pura, debemos mirar a Labitolosa (en la actual Puebla de Castro) en el límite de la comarca.  

Termas. Freepik

Allí se vivía en casas con patio (domus), disfrutaban de termas públicas con complejos sistemas de calefacción por aire caliente y se reunían en la Curia, lugar de reunión de los decuriones o concejo local,  para decidir el destino de la región.

El enigma de Barbotum

Barbotum protagoniza uno de los debates más apasionantes de la arqueología oscense.

Durante décadas se creyó que Barbastro era la romana Barbotum. Sin embargo, las investigaciones realizadas a partir del año 2000 por Navarro, Magallón y Sillières han señalado al yacimiento del Monte Cillas (entre Coscojuela de Fantova y Hoz de Barbastro) como la ubicación más probable.

A favor de Barbastro, las excavaciones realizadas este siglo en su casco antiguo que han sacado a la luz cerámica sigillata y estructuras hidráulicas que confirman que, bajo la ciudad medieval, respira una población romana de importancia.

Por otra parte en Monte Cillas se ha documentado un yacimiento de unas 8 hectáreas con abundante material constructivo, tejas, fragmentos de mármol, cerámica  y un notable conjunto de inscripciones.

Lo que sí está claro es que Barbotum era el centro administrativo de una ciuitas que abarcaba desde el río Cinca hasta el río Alcanadre, el territorio que hoy conocemos como Somontano. Este ámbito coincide casi a la perfección con la demarcación árabe posterior de Barbitaniyya, con Barbastro como capital, lo que sugiere que la organización territorial romana dejó una huella duradera incluso tras la conquista islámica.

Las villae. El corazón del sistema

La forma más característica de asentamiento eran las villae romanas, grandes explotaciones agrícolas que combinaban la pars urbana que era la vivienda del propietario con la pars rustica con espacios de trabajo (almacenes, establos) e instalaciones productivas (prensas, graneros)

Esquema una villae rural como pudieron ser las del Somontano

Estas villas estaban dispersas por el territorio, especialmente en zonas fértiles cercanas a ríos como el Vero o el Cinca.

Las villas más ricas contaban con sistemas de calefacción por suelo radiante (hypocaustum), mosaicos de teselas, frescos murales y hasta pequeñas termas privadas. Un ejemplo notable es Villa Noguera, en las proximidades de Estada, cuyo espléndido mosaico romano se conserva hoy en el Museo Provincial de Zaragoza. En Salas Bajas, la actual ermita de la Virgen del Plano se levanta sobre los restos de una antigua villa romana, y en sus alrededores aún pueden encontrarse teselas dispersas entre los campos.

La Sociedad. De clanes a ciudadanos

Roma introdujo una jerarquía piramidal y un concepto revolucionario: el derecho de ciudadanía

Escena de la vida cotidiana en una villae. Luigi Bazzani, Public domain via wikimedia commons

Desaparecieron clanes. La sociedad se estructuraba en torno a:

Los propietarios de las villae

élites locales o romanizadas, a veces procedentes de otras regiones, que controlaban grandes explotaciones

Los colonos y campesinos locales

la mayoría de la población, gentes de origen indígena, ciudadanos libres que, con el tiempo, adoptaron costumbres romanas.

Los esclavos

presentes sobre todo en las villae más grandes. Realizaban tareas agrícolas, ganaderas o domésticas.

En conjunto, era una sociedad profundamente rural, donde la romanización se vivía más en la vida cotidiana que en grandes monumentos. Con el paso del tiempo, las poblaciones indígenas fueron adoptando el latín, las costumbres romanas y su sistema de vida. No fue una sustitución brusca, sino una integración progresiva.

Economía. La tierra como motor

La economía del Somontano romano giraba en torno a la tierra

Vid y vino

Viñedos. CFA1877, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

La tradición vitivinícola tiene raíces antiguas. Los romanos introdujeron técnicas avanzadas de injerto y prensado. El vino del Somontano ya viajaba en ánforas hacia el norte de Europa a través de los Pirineos.

Olivo y aceite

Campos de olivos. Petr Pakandl, CC BY-SA 2.5 via wikimedia commons

Aunque menos extendido que en el valle del Ebro, el olivo estaba presente en zonas cálidas y bien orientadas.

Cereales

Trigo y cebada eran la base de la dieta y del comercio local. Los molinos barquiformes reutilizados en épocas posteriores son testimonio de esta actividad

Ganadería

Ovejas y cabras en las zonas altas, vacuno y equino en las llanuras.

Comercio de proximidad

El Somontano abastecía a Osca y a otros núcleos urbanos. El comercio entre las villas y los núcleos urbanos se realizaba a través de una densa red de caminos locales que confluían en las grandes calzadas imperiales.

Este modelo agrícola es, en esencia, el antecedente directo del actual paisaje del Somontano.

Religión y Creencias. El sincretismo espiritual

Los romanos no prohibieron los dioses indígenas, simplemente los rebautizaron dándoles los nombres de sus dioses. A este fenómeno se le llama Interpretatio Romana.

Diosa Ceres, Óscar Marín Repoller, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

En el ámbito rural, las divinidades más presentes eran las ligadas a la tierra y la fertilidad: Ceres, protectora de las cosechas, y los Lares, espíritus domésticos guardianes del hogar y la familia. Cada villa tenía su pequeño altar, lalarium, donde se realizaban ofrendas cotidianas.

Lararium. Codrin.B Wikimedia Commons

El respeto a los muertos era sagrado. Los vestigios de estelas funerarias encontrados en la comarca nos hablan de una sociedad que creía firmemente en el recuerdo eterno a través de la piedra

Inscripcion funeraria  en Monte Cillas. Azahara00, CC BY-SA 4.0 via wikimedia commons

A partir del siglo III d.C., el cristianismo comenzó a ganar terreno en la región.

El legado técnico. Las calzadas

Roma fue, ante todo, ingeniería. Las vías romanas eran infraestructuras precisas, concebidas para permitir el movimiento rápido de ejércitos, mercancías y personas. En el Somontano, la red viaria articulaba el territorio en torno a dos ejes principales.

Calzada romana. Daniel VILLAFRUELA, CC BY-SA 3.0, via wikimedia commons

La vía más importante era la que unía Ilerda (Lérida) con Osca (Huesca), atravesando el Somontano de este a oeste. Esta calzada cruzaba el río Cinca por un puente, cuya existencia recuerdan aún hoy los carteles informativos de Castejón del Puente y continuaba hacia el oeste pasando por la parada de Tolous (Monzón) y después por la estación de Stata, cuyo nombre latino, parada ha sobrevivido en la actual Estada. Desde allí, el camino alcanzaba Osca, Caesaraugusta (Zaragoza) y el resto del Imperio.

Un ramal secundario de gran importancia, llamado popularmente "de los vinateros"comunicaba Barbotum con Labitolosa y continuaba hacia el norte hasta Boltaña, la antigua Boletum.

El trazado de estas calzadas fue tan perfecto que muchas de nuestras carreteras actuales y caminos siguen exactamente la misma ruta que trazaron los agrimensores romanos hace 2.000 años.

Vestigios. Un museo al aire libre

El paso del tiempo y las reutilizaciones medievales han hecho que los restos romanos sean fragmentarios, pero el Somontano es un museo al aire libre si sabes dónde mirar.

Labitosa

Yacimiento excavado desde 1991. Conserva la curia y las termas mejor conservadas de la zona, ambas visitables. En La Puebla  de Castro.

Monte Cillas

las tres laudas procedentes de la ermita del Socorro en Monte Cillas. Azahara00, CC BY-SA 4.0, via wikimedia commons

Ermita del Socorro con inscripciones latinas empotradas en sus muros. Cerámica y mármoles en los campos adyacentes. En Coscojuela de Fantova,

Ermita de la Virgen del Plano

Construida sobre una villa romana. Teselas de mosaico aún visibles en los alrededores. En Salas Bajas.

Puente de los Baños

Puente de probable origen romano sobre el río Cinca, en uso durante siglos. En Estada

Mosaico de Villa Noguera

Mosaico prodedente de la Villa Noguera en Estada, Azahara00, CC BY-SA 4.0,via wikimedia commons

Espléndido mosaico procedente del entorno de Estada, conservado en el Museo Provincial de Zaragoza,

Cerámica, tégulas, ladrillos y restos arquitectónicos

Frecuentes en campos, muros y construcciones reutilizadas y en el  Museo de Barbastro

Puentes y piedras

En muchos muros de iglesias de la zona se pueden ver piedras con inscripciones latinas o sillares almohadillados romanos reutilizados

Toponimia latina

En todo el territorio nombres de lugares con raíces latinas como Estada (parada), Flumen (rio), Radiquero (lugar de raíces), Castro (cuartel).

La romanización del Somontano.

La romanización no fue solo una imposición política, fue una transformación profunda de la vida cotidiana. El latín sustituyó progresivamente a las lenguas íberas. El derecho romano reguló la propiedad, el comercio y las relaciones familiares. La moneda facilitó los intercambios y conectó la economía local con los mercados provinciales e imperiales. Apareció la economía de mercado

En el plano material, los romanos introdujeron técnicas constructivas: el opus incertum, el hormigón hidráulico, los sistemas de calefacción por hipocausto, los mosaicos de teselas. En la agricultura, consolidaron el cultivo de la vid y el olivo a escala comercial y probablemente introdujeron nuevas variedades.

La llegada de Roma no solo cambió el paisaje, sino también la forma de vivir. En la dieta se impuso la "tríada mediterránea": pan, aceite y vino y con respecto a la higiene, el concepto de los baños públicos y las cloacas cambió la salud pública.

El Declive. El fin del mundo romano

A partir del siglo III d.C., el Imperio empezó a agrietarse.

En el Somontano, el declive fue gradual. La gente abandonó los núcleos urbanos  para refugiarse en las villas rurales, que se fortificaron. La producción agrícola se redujo y muchas explotaciones quedaron despobladas. Las calzadas dejaron de ser seguras lo que afectó al comercio,  El mantenimiento de las infraestructuras (puentes, termas) se detuvo. Con la llegada de los visigodos en el siglo V, el sistema administrativo romano desapareció, las ciudades se empequeñecieron y el Somontano entró en una oscura época de transición hasta la llegada del Islam en el siglo VIII.

El declive no fue, sin embargo, un colapso repentino. La herencia romana persistió en la organización del territorio, en los cultivos, en el derecho consuetudinario y en la lengua.

Roma no desapareció del Somontano, se transformó en él.

El Somontano que conocemos no se entiende sin Roma.

Los romanos no se fueron del todo, dejaron una huella que aún hoy se percibe en cada viñedo, en cada camino y en cada pueblo. Porque, aunque sus piedras estén ocultas, su legado sigue formando parte del paisaje.

Recordar Barbotum o caminar por las ruinas de Labitolosa no es solo mirar al pasado; es entender porque somos como somos hoy.

Algunas fotos son de archivo y no corresponden al Somontano


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