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Donde la noche se queda a vivir. Observación de los cielos de Guara y el Somontano

Junio 2026

La constelacion de la Osa Mayor en el cielo nocturno. Freepik

La Sierra de Guara es conocida por sus cañones, sus pueblos de piedra, sus senderos y sus barrancos. Sin embargo, cuando desaparece la luz del día, muestra una de sus facetas más desconocidas y aparece otro de sus grandes tesoros, el cielo nocturno.

Lejos de las grandes ciudades, conserva unos niveles de oscuridad cada vez más difíciles de encontrar en Europa. Sus cielos, según la escala de Bortle, alcanzan el grado 3 (cielo rural), donde una gran ciudad (grado 9) apenas deja ver un centenar de estrellas, aquí pueden contarse cerca de seis mil a simple vista. No es casualidad, el clima seco, la escasa contaminación lumínica y la despoblación se han convertido en el mejor aliado del astroturismo.

Observar las estrellas desde Guara no requiere telescopios sofisticados ni conocimientos astronómicos. Basta una noche despejada, un lugar tranquilo y la disposición a mirar hacia arriba. Incluso, sin desplazarte, desde la tranquilidad de la terraza o del jardín de nuestros apartamentos, puedes contemplar las estrellas cómodamente sentado o reclinado. Entonces aparecen la Vía Láctea, las constelaciones y ese espectáculo que ha acompañado a la humanidad desde siempre: un cielo lleno de estrellas sobre una tierra que, afortunadamente, aún conserva la oscuridad de la noche.

Terraza de los Apartamentos Rurales Rad Icarium. Anna Carranza, Archivo propio

Consciente de este patrimonio natural, la Comarca de Somontano ha desarrollado una red de puntos de observación astronómica que permite descubrir el firmamento desde algunos de los rincones más bellos del territorio. La mayoría son ermitas, monumentos o miradores ya existentes a los que se ha añadido lo esencial: paneles que explican el cielo de cada estación, bancos y tumbonas para observar tumbado

Los puntos oficiales de observación astronómica

Las Almunias de Rodellar, un observatorio bajo los cielos más oscuros de Guara

Las Almunias de Rodellar es una pequeña aldea situada en pleno corazón de la Sierra de Guara. Su aislamiento y la ausencia de grandes núcleos urbanos cercanos han permitido conservar unos cielos extraordinariamente oscuros.

Las Almunias de Rodelllar. Sierra de Guara. Ayuntamiento de Bierge

Aquí se encuentra el principal observatorio astronómico de la comarca, equipado para la observación y la divulgación. Durante las noches de verano es uno de los mejores lugares para contemplar la Vía Láctea elevándose sobre las sierras y barrancos del parque natural.

Santa María de Dulcis (Buera). Historia y estrellas junto al Vero

Santuario de Nuestra Señora de Dulcis Buera, Sierra de Guara   Ayuntamiento  de Santa Maria de Dulcis

Pocos lugares combinan tan bien patrimonio, naturaleza y astronomía como Santa María de Dulcis.

La tradición cuenta que durante la Edad Media aquí apareció una imagen de la Virgen sobre un panal de abejas, dando origen a una de las devociones más importantes del Somontano y a la advocación de la Virgen, Dulcis. El santuario actual se encuentra rodeado de carrascas, campos de cultivo y senderos que descienden hacia el río Vero.

Junto a la ermita destaca un interesante reloj de sol, recordatorio de la antigua relación entre el ser humano y la observación del cielo. Cuando cae la noche, el lugar recupera esa conexión ancestral ofreciendo un magnífico escenario para contemplar las estrellas.

Monumento al Siglo XX (Abiego). Arte contemporáneo bajo la Vía Láctea

Monumento al siglo XX. Land art. Ulrich Rückeriem. Abiego. Sierra de Guara. Archivo propio

A pocos kilómetros de Abiego se alza una de las obras más singulares del Alto Aragón.

El Monumento al Siglo XX fue creado en 1995 por el escultor alemán Ulrich Rückriem . La obra, un extraordinario ejemplo de land art, está formada por veinte grandes bloques de granito dispuestos sobre una amplia explanada abierta al paisaje.

La geometría de los monolitos dialoga con el horizonte y con el cielo. Durante la noche, las estrellas parecen prolongar las líneas de la escultura hacia el infinito, convirtiendo este espacio en uno de los observatorios más originales del Somontano. Conoce más sobre el monumento en el post 'El silencio del granito: Monumento al Siglo XX en Abiego'

Espacio Ruesta-Rolín (Barbastro). Un merecido tributo

Está situado en Barbastro, en las proximidades de la rotonda de carretera de Cregenzán

Se llama así en memoria del barbastrense Francisco de Ruesta y Rolín (1574-1673) que fue Piloto Mayor de la Casa de Contratación en Sevilla, capitán de Infantería, catedrático, arquitecto y filósofo.

Su accesibilidad lo convierte en una excelente opción para quienes se inician en el turismo de estrellas ya que permite acercarse a la observación astronómica sin necesidad de adentrarse en las zonas más remotas de la sierra.

Ermita del Socorro (Coscojuela de Fantova). Huellas de Roma

Ermita del Socorro en Coscojuela de Fantova. Brinemar

Coscojuela de Fantova, a tenor de la historiografía más reciente, debió ser el solar de la antigua Barbotum romana, Puedes leer más en el post. ‘Bajo la sombra de la toga. El Somontano en tiempos de Roma’.

Situada en una posición elevada, la ermita domina amplios sectores del Somontano oriental y del Prepirineo.  Está construida sobre un importante yacimiento de época imperial romana y bajoimperial cristiana, que ha aportado relevantes restos epigráficos romanos, laudas sepulcrales paleocristianas y restos musivarios. Sus muros incorporan varias lápidas romanas con inscripciones en latín.

Sus horizontes despejados facilitan la observación de constelaciones, planetas y lluvias de estrellas.

Ermita de San Jorge (El Tormillo). Cuidando la historia

Ermita romanica de San Jorge en el Tormillo. Peralfa de Alcolea. Ayuntamiento de Peralfa de Alcolea

Se trata de una sencilla ermita románica del siglo XIII. Debe su buen estado de conservación al cuidado constante de las mujeres del pueblo,

Rodeada por campos y suaves colinas, ofrece un entorno tranquilo y poco alterado donde disfrutar tanto del patrimonio rural como del firmamento nocturno.

Ermita de San Román (Ponzano). Refugio de trashumantes

Ermita barroca San Jorge de finales del siglo XVIII en Ponzano. Ayuntamiento de Ponzano

Es una voluminosa ermita barroca de finales del siglo XVIII construida en mampostería.

Se encuentra en la ruta de trashumancia entre Broto y Mequinenza, hecho que la convirtió durante años en un lugar de parada frecuente entre los pastores que realizaban dicha ruta. Durante años se han venido realizando diversos exorcismos hasta la época reciente. Se mantiene el culto oficial con celebración de puntuales y populosas romerías.

El aislamiento de esta ermita y la escasa presencia de iluminación artificial la convierten en un lugar especialmente atractivo para la observación del cielo.

Ermita de San Macario (Pozán de Vero). Simbología astronómica

Ermita de San Macario en Pozan de Vero. Ayuntamiento de Pozan de Vero

Es quizás el punto con más simbolismo astronómico de toda la red.

La ermita de San Macario, dedicada a un anacoreta egipcio del siglo IV, se construyó en 1767 junto al antiguo camino que unía Barbastro con Alquézar. Su portada está decorada con estrellas y otros motivos de simbología astral. La zona, además, fue escenario de procesos inquisitoriales en los siglos XVI y XVII contra supuestas brujas.

Desde su pequeña elevación se obtienen magníficas vistas sobre el paisaje agrícola tradicional del Somontano, un escenario perfecto para disfrutar de una noche estrellada

Ermita de San Bartolomé (Torres de Alcanadre). Patrimonio Rural

Ermita de San Bartolomé en Torres de Alcanadre. Sierra de Guar. Ayuntamiento de Torres de Alcanadre

La ermita de San Bartolomé es un edificio del siglo XVI de origen románico, con una sola nave y una notable portada románica siglo XIII, correspondiente al primitivo templo.

Se alza sobre una terraza de arenisca, en un emplazamiento privilegiado con magníficas vistas sobre el río Alcanadre. Es uno de los hitos del patrimonio rural del Somontano.

Otros rincones privilegiados para contemplar las estrellas

Pero, además de estos espacios acondicionados, la comarca esconde  otros lugares que por su ubicación, oscuridad y belleza ofrecen experiencias inolvidables..

Radiquero. Estrellas entre viñedos

Radiquero ocupa una posición privilegiada entre los cañones de Guara y los viñedos del Somontano.

Radiquero al atardecer. Sierra de Guara. Tere Sampietro. Archivo propio

Al alejarse unos minutos de las luces del pueblo, el paisaje se transforma. Sobre los campos de viñas, olivos y almendros aparecen miles de estrellas y la Vía Láctea cruza el cielo en las noches más oscuras del verano.

Es uno de esos lugares donde la observación astronómica se convierte en una experiencia íntima y tranquila.

Alquézar. El cielo sobre la colegiata

La Sonrisa del Viento. Alquezar. Sierra de Guara. Turismo de Alquezar

Desde los miradores que rodean la villa es posible disfrutar simultáneamente del patrimonio histórico, del paisaje del cañón del Vero y de uno de los cielos más limpios del Prepirineo.

El más fotografiado es probablemente la Sonrisa del Viento, una escultura de 1990 obra del artista Gabriel, en forma de labios sonrientes. A través de ese hueco se enmarca la primera vista de la villa medieval y del cañón del río Vero, y de noche, con la Vía Láctea de fondo, el efecto es aún más teatral.

Bagüeste. La oscuridad recuperada

El antiguo pueblo deshabitado de Bagüeste, en un espolón rocoso sobre el río Balced, presenta una oscuridad difícil de encontrar hoy en día.

Torre de la iglesia de San Salvador en el despoblado de Bagueste. Sierra de Guara. All Rails

Una de las siluetas más impresionantes es su iglesia, con una torre que servía de vigía, que domina un paisaje desolado pero majestuoso. Lee sobre los despoblados en ‘Los despoblados. Los pueblos que el siglo XX dejó atrás en Guara’

La ausencia de iluminación artificial y el silencio que envuelve sus ruinas crean una atmósfera única para observar el firmamento.

Otín. Estrellas sobre los cañones

El despoblado de Otín se encuentra en la parte alta del Barranco de Mascún (Rodellar).

Despoblado de Otin. Sierra de Guara. Philippe Manaël, CC BY-SA 3.0via wikimedia commons

Conserva su iglesia parroquial de San Juan y una hilera de casas que aún desafían la gravedad. Lee sobre los despoblados en Los despoblados. Los pueblos que el siglo XX dejó atrás en Guara

Situado en una posición dominante sobre uno de los barrancos más espectaculares de Guara, Otín ofrece amplias panorámicas y excelentes condiciones para contemplar la Vía Láctea.

Pocos lugares permiten combinar de forma tan intensa paisaje, geología y astronomía.

Mirador del Salto del Roldan, Inmensidad y leyenda

Mirador noroeste del Salto del Roldan entre las sierras de Aman y San Miguel. Sierra de Guara. Kent Wang, CC BY-SA 4.0 via wikimedia commons

En el sector norte la altitud y la escasa contaminación lumínica proporcionan algunos de los cielos más transparentes de toda la comarca.

El Salto del Roldan entre las sierras de Aman y San Miguel es uno de los paisajes más impresionantes de Guara,

Según la leyenda, el caballero Roldán cuando se retiraba hacia Francia, hostigado desde el sur, fue rodeado en la peña Amán. Roldán, para liberarse de sus perseguidores, espoleó a su caballo que, de un salto, alcanzó la peña de enfrente, San Miguel, sorteando el abismo, dejando marcadas sus huellas en la propia roca.

Durante las noches despejadas, la sensación de inmensidad resulta difícil de describir

Mirador del Vero (Lecina). Balcón natural cargado de magia

Mirador del cañon del rio Vero entre Lecina y Colungo.Sierra de Guara. Augustin Liviu, CC BY-SA 3.0 via wikimedia commons

El mirador del cañón del río Vero está situado a pie de la carretera entre Lecina y Colungo. Dispone de un amplio parquing y es accesible para personas con movilidad reducida.

Las vistas desde este impresionante balcón natural, son espectaculares. La ausencia de núcleos urbanos cercanos y la orientación hacia el sur lo convierten en un punto privilegiado para observar la Vía Láctea en verano.

Mesón de Sevil  (Adahuesca). Abrigo de pastores

El recóndito Mesón de Sevil, en el término de Adahuesca, es un refugio libre, un viejo caserón de piedra con estancias abovedadas que en su día sirvió de cobijo a los pastores que recorrían la Cabañera, la ruta de trashumancia hacia el Pirineo.

Meson de Sevil. Sierra de Guara. Tere Sampietro. Archivo propio

Desde su mirador se domina tanto el Pirineo como toda la Sierra de Guara: un balcón perfecto para una noche sin luna.

Una experiencia que comienza cuando cae la noche

En Guara,  cuando el sol desaparece tras las sierras comienza otro espectáculo mucho más silencioso.

No hace falta disponer de telescopios ni conocimientos astronómicos. Basta una noche despejada, un lugar tranquilo y la voluntad de mirar hacia arriba.

La Via Lactea luciendo en el cielo. Pavel Marianov, CC BY 2.0 via wikimedia commons

Entonces aparecen las constelaciones, los planetas, la Vía Láctea y ese patrimonio natural que ha acompañado a la humanidad desde siempre: un cielo lleno de estrellas sobre una tierra que se transforma con la oscuridad.

¿Mi lugar favorito?

Si tuviera que elegir un lugar para contemplar las estrellas en la Sierra de Guara, probablemente no escogería ninguno de los observatorios oficiales.

Mi rincón preferido se encuentra en el antiguo camino que une Radiquero con el pueblo de San Pelegrín. A medio recorrido aparece un pequeño mirador natural desde el que la vista se abre hacia el Somontano y las sierras que rodean el pueblo.

Mirador en el camino entre Radiquero y San  Pelegrin. Sierra de Guara. Archivo Propio

No hay paneles explicativos, ni telescopios, ni grandes instalaciones. Solo el paisaje, el silencio y el cielo.

Al caer la noche, las luces de los pueblos quedan lejos y las estrellas comienzan a ocupar el firmamento. En verano, la Vía Láctea se insinúa sobre el perfil oscuro de las sierras; en invierno, las constelaciones parecen más brillantes que nunca. Mientras tanto, los viñedos, los olivares y los caminos desaparecen lentamente en la oscuridad.

Vista de los campos  del Somontano desde el mirador entre Radiquero y San Pelegrín. Sierra de Guara. Archivo propio

Quizá no sea el mejor lugar de Guara desde un punto de vista técnico. Seguramente existan rincones más elevados o más oscuros. Pero para mí reúne algo que no aparece en ninguna escala astronómica: la sensación de estar contemplando el mismo cielo que han visto durante siglos los habitantes de estas tierras.

Por eso, cuando alguien me pregunta dónde observar las estrellas en la Sierra de Guara, siempre pienso primero en ese pequeño mirador del camino de San Pelegrín.


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La escala de Bortle: cómo medir la oscuridad del cielo. Para evaluar la calidad de un cielo nocturno se utiliza habitualmente la Escala de Bortle, desarrollada por el astrónomo aficionado John E. Bortle en 2001.

Esta clasificación establece nueve niveles:

Clase 1: cielo excelente. Son los lugares más oscuros del planeta. La Vía Láctea proyecta sombras y pueden apreciarse miles de estrellas.

Clase 2: cielo muy oscuro. Condiciones excepcionales para la observación astronómica. La Vía Láctea aparece brillante y rica en detalles.

Clase 3: cielo rural oscuro, Todavía se observan claramente la Vía Láctea, nebulosas y numerosos objetos celestes. Es la categoría en la que se encuentran muchas zonas de la Sierra de Guara.

Clase 4: transición rural-suburbana. La contaminación lumínica comienza a ser perceptible cerca del horizonte, aunque la observación sigue siendo muy buena.

Clase 5 y 6: cielos suburbanos. Las luces de poblaciones cercanas reducen notablemente la visibilidad de estrellas débiles.

Clase 7 y 8: entorno urbano. Solo son visibles las estrellas más brillantes.

Clase 9: centro de grandes ciudades. La contaminación lumínica impide prácticamente cualquier observación astronómica.

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